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artivismo de @warmychaska

¡SOMOS FEMINISTAS, NO SOMOS TERRORISTAS!

Descolonizar y despatriarcalizar la vida

Publicado: 2021-03-09

Dialogar y debatir con el fundamentalismo patriarcal que sólo quiere ver a las mujeres sumisas, controladas, dependientes, sojuzgadas, oprimidas, empobrecidas, desempoderadas, confundidas y utilizadas, es absurdo e inútil. Es una pérdida de energía caer en su provocación cuando nos tilda de "terroristas" a las feministas. Su trampa es la voz de quien enuncia ese adjetivo; nada menos que una mujer. Es evidente que ser mujeres no nos exime de ser machistas, pues también hemos aprendido y naturalizado, en menor y/o mayor grado, la violencia patriarcal y el androcentrismo, sino, pregunten a las fans de una conocida cantante de reggeton peruano que en una de sus canciones expresa con naturalidad: "Sé que he sido una idiota, nada puede compararse con los besos de tu boca (...) Sin ti me siento incompleta (...) Que mis amigas piensan que tú eres el malo, pero tus ojos me gritan que me quieres, no me importa si dicen que no me convienes". ¿Qué decir? seguimos normalizando el maltrato, el amor tóxico, otorgando el control de nuestras vidas a los varones patriarcales y glorificando e idealizando estos mensajes bajo al complicidad de medios de comunicación y organismos del Estado. Al parecer, no comprenden o quieren ignorar que son estos mecanismos de socialización del patriarcado las causas de su prevalencia. Toda política pública destinada a erradicar la violencia, debería erradicar estas producciones del imaginario colectivo porque son una clara apología a la violencia machista.

Considero que asumirse "terrorista", aunque pretendamos "darle la vuelta a la idea" no nos favorece. La acción feminista nunca ha causado terror. Nace y se alimenta de diversidad de movimientos de mujeres que empezaron a denunciar y resistir la violencia patriarcal y colonial. En Abya Ayala (América Latina y El Caribe) rememoramos a Anacaona, quien en 1942 lideró la resistencia del pueblo Tahino frente a la violencia colonial de los españoles que llegaron con Cristobal Colón a lo que hoy conocemos como República Dominicana y Haití. Vinieron a violar a las mujeres y a robarse el oro.

Decimos que la acción feminista es radical porque ataca las raíces de cualquier opresión (evidencia sus causas y las denuncia). Todos los movimientos de mujeres, autodenominándose feministas o no, siempre han interpelado a la población para sumarse a la causa de vivir sin violencias y sostener la vida. Continuar con esta energía pedagógica y transformadora es más necesario que nunca. No en vano, las mujeres en toda su diversidad, desde cada territorio del mundo, unimos saberes, capacidades, análisis y anhelos para erradicar de nuestras vidas todo tipo de violencias.

La pedagogía y práctica de vida feministas que se expandieron por todo el planeta han sido para despojarnos del miedo al opresor, expulsar todo signo de sumisión de nuestras vidas, asumir que para estar completas no hace falta una "media naranja", acabar con la esclavitud y el racismo, creer en nosotras mismas y decidir sobre nuestras vidas y nuestro propio cuerpo (o como decimos de manera más coherente: nuestra propia cuerpa), manifestar nuestro rechazo a las guerras que destruyen vidas y territorios, denunciar la violencia sexual contra las niñas, sostener la red de la vida en los territorios, tener derecho a tener derechos, y más.

Una apuesta feminista que ha entrado con energía vital y que viene de luchas ancestrales son los feminismos descoloniales en plural. Una práctica de diversas acciones, análisis, reflexiones, sentipensares, luchas y resistencias que señalan, advierten y denuncian que todavía vivimos, a escala internacional, un proceso civilizatorio colonial que impone un patrón global de poder opresor afianzado en la modernidad: Se nos inculca un consumo exacerbado, se controla cuerpos y territorios, nos crea necesidades superfluas, naturaliza la depredación y el expolio por parte de las industrias extractivas, hidroenergéticas, bélicas, financieras, farmacéuticas, de agronegocios, petroleras y ponen en cuestión la denominada "economía verde" impulsada por el Foro Económico Mundial. Precisamente, el patriarcado se afianza con la colonialidad del poder, y ésta con el patriarcado.

En los feminismos descoloniales son multiplicidad de mujeres activistas que plantean el vínculo entre la defensa del territorio - tierra y la defensa del territorio - cuerpa y desde allí centran las reivindicaciones. Desde la llegada de los colonizadores europeos a nuestros territorios, y pasados los casi 529 años, se han impuesto mecanismos de dominación que tienen un impacto particular sobre las mujeres. Una evidencia son los feminicidios en México, con la desaparición de las mujeres en Ciudad Juarez y su relación con la lógica de dominación colonial impuesta en ese territorio. En 1965 con el Programa de Industrialización de la Frontera se instalaron empresas estadounidenses que requerían de uso intensivo de mano de obra. Esta fue la tendencia de la penetración del capital internacional en las economías locales. Se introdujo el término de "plantas gemelas", donde una sola gerencia manejaba una planta de alta tecnología de capital intensivo en los Estados Unidos y una planta de uso intensivo de mano de obra en el lado mexicano. Se contrató mujeres para realizar operaciones de ensamblaje pues se valoraba por parte de los empresarios "su paciencia", "nivel de responsabilidad", "alto grado de destreza manual", "las mujeres están anatómica y psicológicamente capacitadas para operaciones repetitivas y monótonas". Obviamente este trabajo estaba ligado a bajos niveles salariales y sobre explotación. Tanto la actividad criminal como el crecimiento demográfico en Ciudad Juárez aumentaron a partir del auge de las maquiladoras y desde el establecimiento del Tratado de Libre Comercio de América del Norte en 1994. Así se atrajo el comercio internacional y a cientos de mujeres jóvenes y adolescentes entre 15 y 25 años y sus familias en busca de mejores oportunidades laborales. Eran de escasos recursos que abandonaron sus estudios para comenzar a trabajar. El año 1993 empezaron los asesinatos y desapariciones de cientos de mujeres. Antes de ser asesinadas, eran violadas y torturadas.

Estos patrones de dominación no han cesado desde el inicio de la colonización. La dominación de las mujeres en Ciudad Juárez evidencia que el exterminio tiene efectos sobre las mujeres, primero, y, luego, se extiende a toda la población. Así, la desaparición forzada en México tuvo efectos sobre mucha mucha gente, sobre todo, la población migrante. Son lógicas de dominación colonial que prevalecen. Por ello, desde la acción de los feminismos descoloniales se denuncia las múltiples opresiones que impactan las cuerpas de las mujeres, por ser pobres, racializadas y de sectores urbano marginales, las cuales tienen una lógica de guerra.

Ante la lógica de la guerra (el exterminio y el terror), desde los feminismos descoloniales, se reivindica y preserva las lógicas comunitarias, desde el cuidado de la comunidad humana y del entorno vital o Pacha Mama; se guardan y comparten espiritualidades que quiebran la lógica de la guerra, y apelan al sentipensar la vida, humana y no humana. Este poder energético es tan fuerte que la modernidad colonial no ha logrado dominarlo y continúa vigente transformando vidas. Es así como la descolonialidad feminista evidencia cómo se socializa la colonialidad del poder, del ser, el saber y el cuidar en todo ámbito de nuestras vidas, desde las relaciones entre hombres y mujeres, hasta las familiares, afectivas, amicales, filiales y con la red de la vida. Cuestiona más allá de la opresión patriarcal e incide en la imprescindible necesidad de construir un Sumak Kawsay (Buen Vivir), donde podamos ser y existir en libertad como humanidad en consonancia con nuestro entorno.

Ante el terror, el miedo y la mentira, la acción feminista descolonial nos anima a estar unidas y fortalecidas desde la diversidad, sin discursos ni prácticas hegemónicas ni homogenizantes, sino pluriversales y con sentido en el actual contexto de crisis agravada por la pandemia, para superar los estigmas y prejuicios que permean el cotidiano vivir de la población peruana que aún no se ha recuperado del impacto psicosocial de la violencia política, ni ha sanado el trauma colonial histórico, pues aún asume el mestizaje como "blanqueamiento" de su identidad originaria, andina y amazónica. En consecuencia, para despatriarcalizar hay que descolonizar y no se puede descolonizar sin despatriarcalizar.


Escrito por

Sara Cuentas Ramírez

Periodista, investigadora social y feminista descolonial


Publicado en

Descolonizar

Muñay, yachay, ñoqanchis, kawsay